Usos de la cursiva en las traducciones

Tanto si es profesional, como si está en formación, un buen traductor siempre debe tener muy claro los usos de la cursiva en sus traducciones.

Recuerdo que, cuando estaba estudiando el grado de Traducción e Interpretación, siempre me asaltaban las dudas sobre cuándo utilizarla o no (incluso ahora, de profesional, sigo teniéndolas).

En su momento, y a recomendación de algunos profesores, decidí comprarme el manual de Ortografía y ortotipografía del español actual (OOTEA3) de José Martínez de Sousa. Sin duda, es una de las mejores inversiones que he hecho y os recomiendo su compra.

No obstante, y pensando en aquellos que no tengáis el manual, me gustaría recoger algunas de las recomendaciones más importantes que hace ese libro. Por lo tanto, usamos la cursiva para:

Los seudónimos y alias o apodos cuando aparecen justo después del nombre propio:

  • Carlos, el destripa finales;
  • Ana, la cotilla.
  • José Martínez Ruíz (Azorín)

Los nombres propios aplicados a animales:

  • el gato Ra;
  • el caballo Galopante.
  • el perro Fido.

Los nombres latinos o latinizados de animales, plantas o virus (nombres científicos o específicos):

  • Homo habilis;
  • Cosmos bipinnatus;
  • Coronavirus.

Los latinismos y locuciones latinas no adaptados:

  • A priori;
  • Grosso modo;
  • Quorum.

Los títulos de publicaciones periódicas y similares (diarios, semanarios, etc.):

  • El País;
  • La Vanguardia;
  • Lecturas.

Los títulos de películas, series y ciclos de televisión o radio:

  • Doctor sueño;
  • Aquí no hay quien viva;
  • Ciclo François Truffaut.

Cuando al nombre de un fenómeno o circunstancia sigue su denominación:

  • A esto se le conoce con el nombre de sentido común;
  • A las personas con este síndrome se las conoce con el nombre de acaparadoras compulsivas;
  • Los que nunca dicen la verdad se llaman mentirosos.

Para poner de relieve una palabra o frase:

  • Después de terminar una traducción, es recomendable dejarla reposar;
  • Se le puso cara de esto no me está pasando a mí;
  • Me comería un caballo del hambre que tengo.

En definitiva, los usos de la cursiva en las traducciones no es un tema baladí y hay que prestarle mucha atención.

Fuentes consultadas: Ortografía y ortotipografía del español actual (OOTEA3) y Fundéu.

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